El hombre y la mujer son dos Polos del Proceso vital sobre la Tierra. Su papel y
tarea es el entregar la carrera de relevos de la vida. Y entregan no sólo la
vida misma, sino también el conocimiento sobre ella. Cumpliendo su tarea vital,
el hombre y la mujer ponen en marcha la dinámica de la vida en el nivel de la
persona y su comunidad. Para que la carrera vital de relevos sea entregada
cualitativamente, entre ellos deben existir las relaciones recíprocas
cualitativas. Además la función natural de dos Polos de la Vida tiene el destino
completamente distinto, así como los hemisferios cerebrales, los que solucionan
los problemas comunes, tienen la destinación diferente. El hombre y la mujer
deben conocer, reconocer su destino y realizarse a sí mismos en él. El
incumplimiento por ellos de su tarea influye en la cualidad de la entrega de la
vida, en la posteridad, la sociedad, la gente misma y sus relaciones recíprocas.
¿Qué funciones recaen sobre ellos? El hombre tiene un juicio más objetivo y está
llamado en organizar las condiciones de la vida de los miembros de su familia,
eliminando los obstáculos en la vía del mejoramiento de la cualidad de la vida.
Él transmite los conocimientos y la experiencia a la generación futura.
La mujer tiene un juicio más subjetivo que le permite a ella acoger más
atentamente los miembros de la familia, sentir sus problemas, seguir la
formación de las miradas de los niños. La mujer dirige la clima psicológico de
la familia, corrige y armoniza las relaciones recíprocas de todos sus miembros.
Percibe más atentamente el carácter de todas las situaciones, cómo puede ayudar
y al hombre, y a los niños a comprender la situación y escoger correctamente la
dirección de las acciones ulteriores. Las mujeres tienen la intuición más
desarrollada. Si ella está ligada a la lógica y a ellas les está dado el impulso
del desarrollo evolutivo, la mujer es capaz de dirigir el proceso del
perfeccionamiento de todos los miembros de la familia en la vía de la
armonización espiritual. Precisamente de ella depende que el hombre cumpla sus
funciones naturales y los niños formen justamente la percepción de la vida y
adopten la experiencia valiosa de los padres.